Réquiem en el recuerdo

Fernando Monguió, además de sus numerosas obras sobre temas de historia y heráldica, fue un asiduo colaborador de "La Voz de la Bahía" durante los últimos meses de esta publicación portuense, de marzo a julio de 1966. En sus paginas fue expresando su defensa de la necesidad de información sobre los temas municipales, de la agricultura y la industrialización andaluzas, de las fiestas populares y su critica a la atomización de los partidos políticos o al viaje del presidente De Gaulle a Rusia. De sus artículos, José Ignacio Buhigas destaca el que vamos a reproducir a continuación, publicado el 16 de Julio del mencionado año, con motivo del fallecimiento de la Infanta Beatriz de Orleans, ocurrido 3 días antes y que titulaba "Réquiem por una Infanta", y que en recuerdo de su autor publicamos:

<< Laten sordas y hondas las campanas. Suben y bajan los sones de bronce por el aire cansado del verano, sin que la brisa de yodo y río viejo y amado logren apagarlos. Pesa en el ambiente la voz funeral y la arena no puede reír junto a Bajo de Guía, donde al atardecer, estos días, es mas despedida y punto de meditación que otros. El Castillo se hace atalaya de silencio. En el Barrio Alto parece que todas las calles solo llevan al la Casa de Maternidad y a la cuesta que termina junto al Botánico. La Calzada es mas que nunca un camino largo que lleva hasta un infinito dorado, lejano, silencioso. Sigue el latido, ya de todos los campanarios de Sanlúcar, río arriba por el recodo de Bonanza tras de alcanzar a las garzas de Doñana y hace vibrar, sensibles como arpas, las cuernas de los ciervos; se asoman a La Rabida y aparecen entre rumor de flores por las cercas del palacio de San Telmo. También los sones llegaron a la Bahía y también hicieron tremolar las vides y los rastrojos de la campiña jerezana. Después, Andalucía toda, España entera, supo del doblar de las campanas y de que la Infanta, la Infanta de Sanlúcar había muerto. Doña Beatriz se había ido porque el Señor la había llamado a su descanso. Yo sé que la Infanta no va sola a su ultimo viaje, ni ella quedará desasistida, porque al menos todo Sanlúcar deja ir al Cielo un reguero ancho y fuerte de cariño y agradecimiento. Al Final es cierto, siempre, que amor con amor se paga.>>

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